Mi experiencia con un club de lectura
Mi experiencia con un club de lectura
Por Yenniferth Carranza
Tuve la oportunidad de compartir con: Las mil y una lectoras;
un club de lectura que nació en Cartagena en noviembre de 2016 por iniciativa
de Lillyam Gómez, quien tenía el deseo de construir un espacio ideal para la
promoción de la lectura y así compartir su pasión.
Estuve en contacto con Tatiana
Rabat, su directora, para darles a conocer el libro: Oscura redención. Ella me
expresó el deseo de apoyar a los escritores colombianos y lo incluyeron dentro
de su lista de lecturas en septiembre.
Programamos la reunión para el día 21
del mes, y el esperado día llego. Como se los confesé a ellas, era la primera
vez que me reunía con un club y estaba muy emocionada por el encuentro. Sabía
que iba a ser una experiencia diferente a las entrevistas o a charlas, porque
es un espacio cercano en el que varias personas ya han leído el libro y tienen
preguntas para ti.
Nos reunimos virtualmente, inició con la presentación y las
preguntas habituales de una entrevista. Hasta aquí todo estaba bien, pero mi
corazón latía muy rápido y trataba de calmarlo a medida que hablaba. Ya entrada
en materia del libro, la cosa cambió. Las chicas me contaron las cosas que les
habían gustado y las que no, me hacían preguntas de la historia y lo que había
llevado a eso, con el lujo de detalle que conoce un lector, y las que respondí
con gusto, guardando ciertos detalles porque al ser el primer libro, no podía
contarles mucho para no arruinar la historia. Y es que en oscura redención la
narración está envuelta en un velo de misterio que solo se devela en los
próximos libros.

Cuando leyeron sus frases favoritas, fue lo más especial.
Nunca antes había escuchado esas palabras en voces que no fueran la mía o la de
mis personajes, y fue de alguna forma extraño pero muy emotivo. Que esas
palabras toquen fibras en quien las lee y se sientan cuando las dicen en voz
alta fue significativo, al igual que escuchar el porqué habían sido las que más
les llamó la atención.
Conocí sus historias personales y reflexionamos sobre la
importancia de vivir cada segundo de tu vida y valorar aún más el tiempo y la
compañía, más ahora que la pandemia se llevó a personas cercanas, las cuales
siempre creímos que iban a estar ahí. De una forma u otra, lo que vivimos desde
el 2020, nos tocó a todos por igual.
Agradezco mucho todo lo que las lectoras compartieron
conmigo, cosas por mejorar en las que sigo trabajando y cosas que les gustaron
del libro y me motivan a continuar escribiendo día a día, para seguir llevando
más historias y momentos.
Algo que no olvido, es su deseo de seguir viendo mi proceso
de escritura. Espero poder compartir muchos más libros con ellas y decirles que
lo que hacen es muy especial e importante, le dan vida a las palabras que son
alma de los libros, se acompañan y motivan para buscar nuevas lecturas, le
dicen al mundo que leer es un espacio único de charla entre personajes y
lectores, dedican tiempo para que este arte nunca muera y para que siga
forjando nuevos aventureros de la lectura y la escritura.
Esta es mi forma de darles las gracias por el espacio que me
brindaron, y darlas a conocer. Las mil y una lectoras, un club de lectura que
se reunía una vez al mes, presencialmente en Cartagena y a raíz de la pandemia,
migraron sus reuniones a un formato virtual, por lo que puedes unirte al club,
si estás radicado en otras ciudades del país, incluso fuera de Colombia, como
sus miembros actuales.
Un aplauso para este maravilloso club de lectura, espero que sigan creciendo, felicitaciones por su labor.
“Amamos la lectura, amamos viajar en los mundos que podemos imaginar si y tu amas la lectura también, te invitamos a acompañarnos en nuestro viaje. #lasmilyunlectoras”

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